domingo, 20 de julio de 2014

Poema de andar por casa.

No quiero irrealidades
ni bellezas vespertinas
perfectamente maquilladas
al otro lado del colchón.

Mejor;
qué tal si te doy los buenos días
a base de besos en las ojeras,
imagino que cabe el mundo en tu pecho
cada vez que bostezas,
y te masajeo los pies
cuyas plantas destrozaron anoche
aquellos tacones rojos que tanto te gustan
impidiéndote ahora bailar
al ritmo de la música que suena en el salón
y que por favor me pides que quite
porque te duele la cabeza.

No busco desmitificarte,
pero el aliento no te huele a rosas
-así mejor, no las soporto-,
y aun así te beso.

Sonríes y te desperezas
arqueando la espalda
y retorciéndote del gusto
mientras recuerdas todo lo que hicimos ayer.
Ahí es cuando comprendo
que verte amanecer cada día
me vale más que mil noches con otras
y que la mejor poesía es la de andar por casa
a alma suelta
y pies descalzos.

Fotografía: Edu Pereiro

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